Mientras viajaba orando, un joven universitario sentado junto a él, le dijo: “¿Por qué en vez de orar, no se dedica a instruirse un poco más? Yo le puedo enviar un libro,” a lo que el anciano respondió: “Le agradeceré que me lo envíe a esta dirección,” y le entregó su tarjeta que decía: Louis Pasteur (1822-1895), instituto de Ciencias de París.
sábado, 18 de junio de 2011
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